Gracias, Javi


De pequeño quería ser periodista. Que cosas, un niño introvertido y tímido que soñaba con ser reportero, con ponerse delante de un micro o una cámara y contar lo que ocurría en el mundo. Mi vida no siguió el camino de mis sueños, aunque he intentado crear atajos hacia él. De ahí que tenga un blog o que acabase siendo jefe de prensa de un club deportivo.

Si hay un medio que me encanta, es la radio. Tiene algo, no sé, una magia que me encanta. Desde pequeño la escucho, y desde pequeño soñé con salir en ella. Debía eliminar mi timidez para ello, y me puse a trabajar en ese sentido. Poco a poco he ido derribando barreras, y hoy ya no soy el niño timido de antaño.  Ya sólo faltaba tener una oportunidad, y llegó de la mano de un gran profesional. Hace mas o menos un año, Javi me escribía y me invitaba a colaborar en Radio Euskadi. El sueño se hacía realidad. Evidentemente dije que si, y empecé a ser colaborador habitual de Graffiti.

Cada vez que entraba en directo, un cosquilleo me invadía de pies a cabeza. Unos nervios preciosos que jamás olvidaré. Era colgar el teléfono y desear que llegase la semana siguiente para disfrutar de ese mundo. Por desgracia, mi cabeza me jugó una mala pasada. Una tormenta se apoderó de ella y trajo una oleada de tristeza. Ese mal se llama depresión y consiguió que dijese que no a un sueño. Se lo expliqué a Javi, que lo comprendió y me agradeció mi colaboración. No hubo malas palabras, mas bien todo lo contrario.

Meses mas tarde, ya en verano, en mi cabeza lucía el sol. Los males se habían ido, o al menos ya no existía esa inestabilidad. Un día estaba haciendo la compra cuando volví a recibir la llamada de Javi. Quería que volviese a la radio, a su radio,  a Radio Euskadi. Un par de días más tarde, le llamaba y le daba el si definitivo. Durante dos meses, todos los miercoles he tenido una cita con la radio en compañía de un grupo de personas encantadoras.  Esta tarde hemos despedido la sección para siempre. Javi deja la casa, o mas bien le invitan a abandonarla. Una casa que es grande y preciosa por profesionales como él. Lo echarán de menos, lo sé, pero será culpa suya.

Sólo puedo tener palabras de agradecimiento hacia Javi.  Si algún día tengo un hijo, podré decirle que su padre cumplió un sueño por culpa de un navarro con un sentido del humor increible. Un profesional como la copa de un pino. Muchas gracias por darme la oportunidad de disfrutar de la magia de la radio, Javi. Te cierran un capitulo, pero no el libro. Este capitulo ha sido grande, pero nada como los que se avecinan. Y como yo, contarás con la ayuda de muchas personas a las que les has alegrado el día, la semana o la vida.

Muchas gracias por todo, don Javier.

03/09/2014.


Auschwitz: Un sitio que te cambia por dentro


Uno no sabe realmente lo cabrón que puede ser un ser humano hasta que no lo ve delante suyo. Por suerte, o por desgracia, las guerras, los conflictos armados, los campos de refugiados y muchos otros ejemplos quedan lejos de nuestra vida. Hay otros rincones que pueden trasladarnos hasta lo peor de nuestro ser. Uno de esos rincones está en el sur de Polonia. Se llama Auschwitz y en el fallecieron más de un millón de personas.

Auschwitz es el símbolo del holocausto. Construido por la Alemania nazi en 1939, este campo recibía a sus prisioneros con una frase ya mítica: Arbeit macht frei, el trabajo os hará libres.  Un campo de concentración y exterminio que se quedó pequeño, por lo que tuvo que crearse uno nuevo paralelo a éste. Auschwitz II o Birkenau es el más reconocido por todos. Es el que tiene la entrada con paso de trenes. Y tuvo que hacerse un tercero. Y se construyeron crematorios, cámara de gas y toda clase de barracones para la experimentación humana.  Auschwitz es algomás que un rincón de la Polonia profunda. Es una de las mayores manchas negras de la humanidad.

Campo Auschwitz I

Campo Auschwitz I

Todo el mundo me decía que ese sitio te cambia. Que Auschwitz deja un mal sabor de boca y una sensación entre lo triste y lo doloroso. Todo el mundo dice salir tocado y emocionado de allí. Una sensación dura que sólo se da en sitios como ése. Esa sensación la sentí nada más pasar el arco de entrada del campo I.  Ves la doble valla electrificada, las torres de vigilancia y los pasillos de seguridad y sabes que estás allí. Durante la visita a los diferentes barracones, ves cosas que te dejan KO. Ves maletas, gafas, útiles de todas las clases de miles de ciudadanos que un día entraron allí y apenas ninguno tuvo la suerte de salir vivo. Ves pelo humano,  y ves lo que hacían con él. Empiezas a descubrir el auténtico sadismo nazi en el momento en el que tu guía te cuenta las primeras historias reales. Algo te cambia cuando te comenta que, cuando llegaron los sovieticos, encontraron siete toneladas de pelo humano en uno de los barracones.

Empiezas a sentir cierta angustia, que sigue cuando ves las latas de Zyklon B, cuando descubres el paredón del barracón 11, donde hicieron las primeras pruebas de gas en el 41. Y acabas comprobando lo que es el dolor al entrar en la única cámara de gas que se mantiene en pie. Cuando entras a ese habitáculo y te dicen el número de personas que murieron en él, tu cuerpo no responde. No sabes si gritar o llorar, si buscar venganza o perdonar.

Auschwitz II (Birkenau)

Auschwitz II (Birkenau)

Saltas a Birkenau y la sensación sigue siendo horrible. Un lugar en el que el clima es tu enemigo, ya sea invierno o verano. Una explanada llena de barracones, en los que convivían unas 700 personas. Allí estaba el barracón del doctor Mengele, uno de los hombres más salvajes en la historia de la Segunda Guerra Mundial. Ves las letrinas, en las que medio centenar de personas debían hacer sus necesidades juntas, deprisa y bajo la amenaza de los soldados y vuelves a sentirte peor que mal.

Unas tres horas y media de visita a Auschwitz sirven para que conozcas de cerca la maldad del hombre. Cuando acaba la visita y paseas sólo por allí, tu cabeza no para de pensar en el dolor, en el sufrimiento y en mil cosas desagradables. Un mal rato, si, pero necesario para comprender el comportamiento humano. Visitar un sitio así debería ser obligatorio para el desarrollo de la madurez. Me fui triste, o más bien emocionado, con un sabor de boca horrible. Pero era necesario para ver la verdad, que muchas veces es así, dolorosa.

 


10 años


10 años son una vida. Hay décadas que te marcan más que otras. Probablemente, la que va desde mis 18 hasta los 28 actuales es la que más me ha marcado. En ella he vivido toda clase de buenos y malos momentos. Se ha ido gente y ha venido otra. Reencuentros inesperados y descubrimientos sorprendentes. 10 años inolvidables, para lo bueno como para lo malo.

Este blog ha sido testigo de mi última década. En él he contado casi todas mis vivencias importantes. Pero más allá de ser un simple diario, mi blog es parte de mi vida. Lo digo todos los años en estas fechas, pero es verdad. Puede que ya no tenga una actividad considerable, pero siempre está y estará ahí. Ese ese familiar al que apenas ves y quizás por ello le tengas un cariño especial.

Diario de un píxel alberga algunos de los momentos más bonitos de mi historia en la red. Este blog forjó a un bloguero que acabó siendo tuitero, pero sobre todo, ayudó a que una década después, aquel chaval se haya convertido en un profesional de la red. Sin mi blog, hoy no estaría trabajando en temas de social media.

Gracias a mi blog, hoy puedo decir que tengo un amigo llamado Álvaro. Un tipo muy grande con el que sólo he tenido grandes momentos. He recibido regalos y hasta dinero por artículos, pero ni todos juntos llegan a ser algo comparable a lo que gané el día en el que conocí a Bori. Sólo por este hecho, merece la pena mantener vivo a este jubiletas de la red.

Reconozco que no es el décimo aniversario  que me imaginaba para el blog. Mi vida ha cambiado y ha hecho que apenas le haga caso a este proyecto. Pero quizás ahí esté el error. Porque Diario de un Píxel no es un proyecto, es mi vida. Como quien se obliga a salir a correr, quizás tenga que obligarme a pasar más a menudo por aquí. Hace tiempo me prometí que el blog sería mi pequeña autobiografía. No sé si acabará siendolo, pero al menos habrá que intentarlo.

Poco más puedo decir. Muchísimas gracias a los que de vez en cuando os pasais por aquí y me regaláis unos minutos de vuestra vida. También he de agradecer a ese pequeño grupo de personas que desde hace más de un lustro leen todas mis idas de olla. Muchas gracias por estar ahí. Antes corriamos y hoy nos movemos paso a paso, pero el camino sigue y aun tenemos fuerzas.

 

Alberto Cabello
@pixelillo


Análisis: carcasa con batería para iPhone de Mobilefun


Sí, ya sé que esto está medio muerto, prometo darle más vida después del verano.

Tenía ganas de hacer un análisis de algún producto.  Hace unos días me dieron la posibilidad de probar uno y me dije, que coño, voy a testearlo. Se trata de una carcasa con batería extra para iPhone 5 o 5s que podéis encontrar en Mobilefun.  Un producto que siempre he usado con otros móviles, pero que en esta ocasión, es diferente. Se trata de un combo 2 en 1 de carcasa y batería que se unen gracias al magnetismo. El resultado es la clásica carcasa algo gordita con un extra de alimentación, sólo que en este caso, no estás obligado a tener que llevar siempre un peso innecesario.

Carcasa con batería que puedes encontrar en Mobilefun.es

Francamente, me gustó el planteamiento. Si hay algo que siempre me “echaba” para atrás de este tipo de carcasas era el sobrepeso que le daban al móvil. Las usaba en viajes, pero se me hacían incómodas en el día a día. El poder quitar y poner la batería externa me parecía interesante. Vamos a ver el resultado final de un producto que desde ya os digo me encantó como concepto, pero…

Buen concepto, pero.

El producto en si es elegante. Los acabados son más que correctos. Me encanta la carcasa simple, donde se acopla la batería. Es un color grafito precioso, con un tacto a goma que me encanta. El acabado de la batería también es correcto. Juntando las partes, tenemos una carcasa algo gruesa, pero no excesivamente incomoda. Haciendo pruebas, esa carcasa me ha dado un 90% más de batería. Técnicamente, llevas una carga extra de emergencia.

Pero le encontré varias pegas. Una de ellas, aunque parece una tontería, no lo es. Al colocar la batería sobre la carcasa, ésta puede hacer que el objetivo de la cámara se reduzca. Vamos, que puede que salga un trozo de la misma en la batería. Como mucho será una mancha, pero a mí ese detalle no me haría mucha gracia en una foto especial. No es un problema enorme, la verdad, pero bueno.

Lo peor vino un par de días después. Empecé a notar que tenía problemas con mi iPhone al conectarse con la wifi. Lo actualicé, reinicié el router, hice varias pruebas y parecía que la cosa mejoraba. Pero tuve el mismo problema en mi empresa. Por casualidad, decidí quitar la carcasa al móvil, y la wifi, que ante ni siquiera conectaba, apareció por arte de magia al 100%. Sí, el imán que tiene la batería crea un pequeño campo magnético que inhibe (al menos en mi caso), la conexión inalámbrica de mi smartphone. ¿Putada? Si, porque reconozco que me había enamorado de ese trozo de plástico.

He hecho una docena de pruebas y en al menos tres de ellas he tenido el problema del campo magnético. Una verdadera lástima, porque como ya dije, el concepto me encantaba.


Madrugar es de pobres


Las rosas son rojas, las violetas son azules y madrugar es de pobres. Que ojo, hay que respetar y tal al que no piensa como tú, pero admitámoslo: madrugamos porque nos obligan, y punto. Es un hecho que lo suyo es despertarse a una hora considerable, entrada la mañana. Madrugar no tiene ni que ser sano.

Vamos a ver, soy un currito. No tengo ni un clavel en el banco, lo que me obliga a tener que pasar por ese aro llamado trabajo. O trabajo o vivo del viento, y que yo sepa, éste no alimenta. Lo único que puedes comerte gratis en este mundo son tus huevos o una hostia, y ninguna de las dos cosas es muy apetitosa. Por lo tanto, madrugo porque mis necesidades primarias me obligan. ¿Te crees que siendo muchimillonario me iba a despertar antes de las doce del mediodía? ¡Anda y que se jodan los muertos de hambre! Que levanten el país ellos solos. Llego a ser rico y lo más pronto que me despierto es mañana.

Mierda, sólo ha sido imaginarme ser un tipo rico y ya he empezado a pensar como ellos.

“Es que si madrugo, me da tiempo a hacer más cosas y a ser más áctivo”. Tú lo que eres es un pobre infeliz. ¿Dormir no es hacer algo? Es un placer. Es casi tan placentero como ir al baño o un buen, ya sabéis, eso que rima con Volvo.  “No veas lo bien que va mi vida desde que madrugo y hago una sesión de running a primera hora”. ¿Running? ¿RUNNING? Te ponía a correr delante de un leopardo, por listo.

Además, que despertarse pronto no es lógico. ¡No hay nada bueno en la tele! ¿A qué hora dan las mejores películas y los programas estrella? ¿A las siete de la mañana? ¡Que va! a esas horas sólo emiten noticiarios, que son lo más triste del mundo, casi como los que les gusta madrugar por placer. Sinceramente, a mí me están empezando a dar pena estos infelices. Les llego a respetar pero no a entender. Acepto que haya gente a la que le guste que le echen cera hirviendo como motivación sexual, pero nunca lo probaré.

Que no me vais a convencer, que dormir mucho es una gozada y hacerlo hasta tarde, más. A muerte con El Gran Wyoming.


¿Me ayudas con este problema en Google Adsense?


Llevo meses con un problema con Google Adsense.  Casi un año intentando solucionar un problema, pero siempre que lo intento solucionar, acabo tirando la toalla. El enmarañado sistema de asistencia de Google es de todo menos accesible. Quiero decir, no ofrecen un contacto directo donde asesorarte para problemas complejos. Te lelvan de una página de asistencia a otra y cuando te ofrecen un sitio de contacto, automaticamente la web me deniega la asistencia. Por eso voy a escribir aquí mi problema. Entiendo que no me podréis ayudar mucho encontrando una solución, pero quizás podáis encontrar o decirme un camino a seguir.

Tengo una cuenta de Google desde hace años. Al comienzo, tuve dos. Una, llamemosla A, es la que actualmente uso y con la que gestiono toda mi información personal de Google (correo, Youtube, Google+,…). Después tuve una cuenta B (chistes no, gracias), con otro mail para gestionar otro proyecto. Con esta cuenta B registré mi cuenta de Google Adsense. Hice todo el proceso, vinculé mi cuenta corriente, hasta sigo guardando la carta que me mandó Google desde Estados Unidos y que me hizo ilu en aquellos días.  Usé Adsense durante un tiempo en mi blog allá por el 2008 o 2009 y lo dejé. No lo he vuelto a usar. Esa cuenta B se perdió por el desuso y seguí con mi cuenta A.

Años más tarde, concretamente en 2013, intento abrir Adsense.  Ya no recordaba que estaba vinculado a la cuenta B. Voy a acceder a este servicio con la cuenta A y me dice que ya estoy usando Adsense con una cuenta vinculada a mi persona. Pienso “Guay, pues accedo a la B”. Evidentemente, no me acuerdo de la contraseña. Intento recuperarla pero ¡ZAS! la cuenta ha sido eliminada. Posiblemente por falta de uso o vete tú a saber por qué. Evidentemente, como esa cuenta ya no existe, NO puedo acceder a Adsense con ella, pero Google Adsense me dice que sigo siendo su usuario. Y sin embargo, no puedo crearme una nueva con mi cuenta A, la que uso hoy en día. Vaya putada locura, ¿Eh?

Ese es mi problema. ¿Cómo puedo acceder a mi cuenta de Adsense? He intentado mandarles un mail a la gente de Google desde el formulariod e ayuda de Google Adsense, pero no me lo permite ya que la cuenta desde la que estoy intentando mandar tiene una solicitud de Adsense rechazada (lo que os he comentado, porque existe la otra). ¿Conocéis a alguien que me pueda ayudar? ¿Algún contacto o soport e de Google España que me pueda ayudar? A ver si entre todos me podéis ayudar a salir de este pequeño laberinto. Si esste post no sirve de ayuda para salir del problema, que al menos sirva para que quede constancia de mi queja ante las dificultades que uno puede tener para poder solucionar un problema con Google.


Los blogs personales han muerto


Los blogs personales han muerto. Es curioso que diga una afirmación así en un blog personal, pero es una realidad. Los blogs personales están en el ocaso de su vida. Se acabó, fue bonito mientras duró. Después de casi dos décadas de historia, los blogs en los que la gente contaba su vida nos están diciendo hasta siempre.

¿El motivo? Quizás la culpa de todo la tengan las Redes Sociales. En mi caso, Twitter mató a la… ¿estrella? del blog. La falta de tiempo, de interés, sea lo que sea, el caso es que he notado como los blogs personales pasaban de moda. Seguimos escribiendo en ellos, pero de forma casi testimonial, muy de vez en cuando. Mantenemos un fino hilo de vida en ellos, más por lo que han sido para nosotros que por lo que serán.

Nunca he sido un gran lector de blogs. Quizás por eso nunca fui un gran bloguero. Dicen que para escribir hay que leer. Durante diez años he escrito en esta página y apenas he leído otras más allá de las de mis amigos más cercanos y de forma muy esporádica. Y reconozco que hace tiempo que no lo hago, así me imagino que el resto del mundo ha optado por el mismo camino.

Esto no significa que el blog haya muerto. Todo lo contrario. El blog es una gran herramienta, ya fuese en 2004 o 2014. Sólo que hoy los blogs se han profesionalizado, o se han vuelto más específicos o técnicos. Leemos bitácoras sobre nuestras aficiones y gustos, pero apenas nos paramos a leer las historias de gente como nosotros. Está claro que al ser humano le sigue gustando escribir. Y seguirá escribiendo, pero bajo otros perfiles o usando otras herramientas.

Me da pena escribir algo así, más en un año especial para este blog, que cumple diez años en agosto. Pero por desgracia, es la realidad. Atrás quedaron esas competiciones por los Bitácoras, esos magníficos encuentros llamados Beers & Blogs y los EBE llenos de blogueros hablando de blogs. Echando la vista atrás, casi te parece que ha pasado un siglo desde aquellos tiempos.

Aun queda algún que otro lector y lectora de historias personales. A ellos nos debemos y no podemos hacer otra cosa mas que agradecerles su afecto durante tanto tiempo. No sé vosotros, pero yo no me he planteado nunca darle carpetazo a esta cosa. Para mí el blog no deja de ser un diario público que bien podría ser una autobiografía. Mi descendencia tendrá en mi blog 10 años de mi vida. Esperemos que sean unos cuantos más.


Las chapas Pixelín, por Camaloon


Este es un año muy especial para mí en cuanto al aspecto de la red se refiere. En agosto, este blog cumplirá 10 años y dentro de unos días celebraré el quinto aniversario de mi Twitter. A finales de año, Pixelín cumplirá 5 años.  Ahora ya entenderéis por qué es tan especial. Por eso me apetecía celebrarlo haciendo algo para recordarlo. Siempre había querido hacer algo de merchandising de mi “marca”, pero por una u otra razón pasaba al cajón del olvido. Hace unos días decidí que ya era hora de pasar a la acción. Descubrí Camaloon y decidí preparar las primeras chapas con la imagen de Pixelín. Unos días después, las Pixichapas estaban en mi poder.

Voy a aprovechar para hablaros de Camaloon. Son una empresa de Barcelona que desde su web te permite crear un buen número de productos propios, desde chapas hasta skins para tu smartphone. Están en Barcelona y a mí me llegaron recomendados por el propio creador de Pixelín, por lo que se ganaron mi respeto de forma inmediata.

Total, que el 14 de abril hice el pedido de 100 chapas. En acabado mate, ya que todo el mundo me recomendaba este tipo de acabado en Camaloon. 10 días después (no pillé el pedido exprés y teniendo la Semana Santa de por medio), recibía un paquetito con 100 Pixichapas que bueno, desde el primer momento me tienen enamorado. Estoy muy contento con el resultado final y con la atención que recibir por parte de ellos. Reconozco que el servicio que ofrece Camaloon está genial. Muy cercano, lo cual es de agradecer.

Ya hay un puñado de personas que lucen su pixichapa. He pensado que pediré siempre algo a cambio. Me explico, si alguien me pide la chapa, se lo cambiaré a cambio de 10 segundos de su vida. Concretamente los 10 segundos que le pediré que me regale delante de la cámara de mi móvil. Me gustaría conseguir casi 100 videos de conocidos/as bailando o haciendo el tonto delante de la cámara. El resultado puede ser divertido y sería un recuerdo imborrable. ¿Qué os parece?¿Queréis una pixichapa?

Puedo prometer y prometo que este NO es un post patrocinado. Simplemente me gustaría empezar a compartir mis buenas experiencias en el blog.

No es otro estúpido post sobre 8 apellidos vascos (o si)


Lo reconozco, NO he visto 8 apellidos vascos. Debo de ser el último vasco/español sin verla, pero que queréis que os diga, no me llama. Que ojo, no digo que sea mala, ni que no me vaya a gustar. Sólo que tengo otras cosas mejores que hacer. Eso no implica que la película del año me parezca todo un éxito del cine nacional. ¿Quién se iba a imaginar que una película tan normalita como ésta iba a acabar rompiendo records de Torrentes y Tsunamis?

8 apellidos vascos ha generado polémica. Incluso ha habido voces críticas que la han tachado de todo y nada. Normalmente estas críticas vienen de los extremos opuestos, es decir, de gilipollas listos de guardia. Que si está llena de topicazos, que si no recoge la realidad social,… hombre, es una comedia romantica, no me espero un Malcolm X de Spike Lee o La Lista de Schindler. Busca hacer reir y sobre todo, entretener a un público amplio. Y lo ha conseguido, vaya si lo ha conseguido.

Reunión de la redacción de los haters de 8 apellidos vascos

Lo que más me llama la atención de este bombazo es lo útil que ha resultado para potenciar el turismo. Sí, aun es pronto para saber si el “efecto 8 apellidos vascos” ha servido para atraer turistas a Euskadi. Sin embargo, puedo decir que ha conseguido que la egnte al menos se interese por esta tierra. Veréis, por motivos laborales, hago un seguimiento importante a determinadas palabras clave. Ya sabéis que soy un profesional del Social Media (que bonito me ha quedado, joder), y entre mis clientes se encuentra una cuenta relacionada con el turismo vasco.

Como todos los CM’s de este mundo, tengo mil alertas activas sobre los temas interesantes para mis clientes. Topsy no para de enviarme tweets de gente que habla de visitar Euskadi, el Pais Vasco o cualquiera de sus tres provincias. Creí que como todo, se llenaría de haters conservadores, pero no, lo cierto es que cada día leo un buen puñado de personas de todos los rincones del país diciendo a sus contactos que tienen muchas ganas de visitar mi tierra.

Como ya os he dicho, quizás sea exagerado o pronto para hablar de un efecto relacionado con la película, pero de momento, podemos decir que 8 apellidos vascos ha potenciado más la imagen de Euskadi que muchas campañas preparadas expresamente para ello. La cinta de Emilio Martínez-Lázaro ha calado en esa España media, que posiblemente no conociese Euskadi más allá de los topicos turísticos gafapasta-sobreexplotados que hemos vendido, como la alta cocina vasca, los vinos de la Rioja Alavesa y el Guggenheim.

Algún día, cuando la vea, hablaré sobre los listos de guardia que la critican. Pero eso, amiguitos míos, será otro día.

Foto: Harry Mitchell

Fixielane: pasión por las bicis fixie


Venga, hoy en este post os voy a confesar algo: no se andar en bici. Nadie es perfecto, amigos míos. Aquiles tenía su talón, la estrella de la muerte tenía su agujerito y yo no se usar una bicicleta. Lo intenté de crío, me pegué un par de piñazos y nada, abandoné la idea. Nunca pasé de la bici con ruedines.

Ahora, con 28 años, más barba y menos pelo, me vuelve a entrar ganas de aprender. La culpa la tiene Fixielane, que me han descubierto el mundo de las bicicletas fixie. Esta tienda online de mi ciudad ha llegado a mi vida y me han hecho conocer un mundo de color y estilo.

Antes de nada, ¿Sabéis qué son las bicicletas fixie? Para los que no estáis en la onda de lo cool, deciros que son esas bicicletas de colorines que veis por vuestra ciudad. ¿Sólo eso? No. Las bicicletas fixie son bicis de una sola velocidad, es decir, con un solo piñón. Este puede ser fijo (bicicleta fixie) o libre (single speed).  Son bicicletas finas, muy urbanas y como no, muy a la última. Para algunos, una tontería, para otros, una forma de vida.

Bicicleta Pepita Bike Tobago a la venta en Fixielane.

Reconozco que las bicicletas que vende la gente de Fixielane me tienen enamorado. Tienen un montón de modelos, además de contar con una barbaridad de accesorios y componentes. Vamos, que con la tontería me han hecho que me pique el gusanillo y me esté planteando aprender a montar en bici a mis casi treinta tacos.

¿No hay gente que aprende a nadar en su jubilación? ¡Si quiero puedo aprender a montar en bici! A cambio de alguna caida,  se abre un mundo nuevo en cuanto a transporte se refiere.  Hasta a la hora de hacer turismo. No sé, puede que este verano me arme de valor, le quite la bicicleta a mi padre y me ponga a intentarlo. Si lo consigo (cruzad los dedos), Fixielane tendrá un nuevo cliente.

Quella Varsity Trinity a la venta en Fixielane.

¿Lo conseguiré? ¿Me romperé algo? ¿Acabaré corriendo un Tour? el tiempo lo dirá. Mientras, os he hablado de la buena gente de Fixielane, que como ya os he dicho, son tienda online. Por si os interesa ;-)

¡Un abrazo!


Next