Venta de pisos.

Tu vida no cambia cuando empiezas a afeitarte la barba. Ni siquiera sabes que eres un adulto cuando entras por primera vez a un bingo, casino o sex shop. Hace años que compré de forma legal mi primera revista porno, pero la primera vez que mke he sentido “mayor” en esta vida fue ayer.

Caminaba por un centro comercial cuando una amable señorita se acercó y me quiso informar sobre una venta de pisos en un pueblo cercano a Vitoria. Lo de menos son esos pisos, lo mas importante es que era la primera vez que una persona adulta me ofrecía algo no al alcance de un recien estrenado como adulto. La vivienda es un bien para personas adultas, bien adultas ya, y ayer me ofrecieron por primera evz a mí información sobre un piso. Imaginaros mi cara de asombro, cogí el folleto y caminé hacia adelante con una buena cara de poker. Por hacer el paripé subí las escaleras mecánicas ojeando aquel folleto.

¿Curioso? Bah, no mucho, como bien he dicho los pisos me la traen al pairo, pero el mero hecho de verme con cara como para ser un cliente interesado hizo que mi cabeza le diese vueltas al asunto. Evidentemente no soy ya un mocoso, ni siquiera el adolescente que estudió hace ya unos años. Tampoco soy un cabeza de familia, pero si que soy una persona adulta y bueno, ayer eso me dejó meditabundo durante un buen rato. En fín, nos hacemos viejunos…

  1. Realmente, que te ofrezcan pisos, es un tremendo puteo para toda la vida xD

¿Quieres opinar?