Llamadas tristes que no lo son

-¿Quién es?

-Hola, ¿Está Mari Carmen Mañero?

-Eh… pues ya no vive aquí, lo siento.

-Vaya, lo siento-su voz suena a cierta decepción-¿Y no tendrá por casualidad un teléfono de su nueva residencia?

-Verá, es que… era mi madre. Murió hace ya 8 años.

-…¡Qué me dices!

Esta conversación ha tenido lugar esta tarde. Era una antigua compañera de clase de mi madre. Cada cierto tiempo se juntaba toda su clase y organizaban una cena de antiguas alumnas. Aun recuerdo a mi madre yendo a ellas. Esta tarde he tenido que volver a dar esa noticia a alguien. Sin embargo, lo comparto con todos vosotros porque ha sido diferente.

Al principio, esta pobre señora se ha quedado muy bloqueada. Se notaba que le había llegado al alma esa noticia y que además estaba en modo “tierra, trágame”. Ya le he tranquilizado y le he dicho que no se preocupase, que no me molestaba hablar sobre mi madre. No me hacía daño, sino más bien me hacía sentir bien. Ella me ha dicho que en cierto modo me entendía puesto que hace tres años se quedó viuda.  Esa llamada ha devuelto a mi madre al mis recuerdos. Me ha hecho recordar aquellas tardes en las que se maquillaba y se preparaba para compartir unas horas con sus amigas de la infancia.

Begoña, que así se llama la mujer que ha llamado, se ha quedado boquiabierta con la vitalidad que tenían mis palabras hacia mi madre. Se le notaba como emocionada. Sabía que su rostro estaba luciendo una sonrisa. Hemos estado un buen rato sobre ese tipo de situaciones. Ella me comentaba que cuando se junta con sus hijos trae recuerdos de su marido, pero que ellos a veces se sienten fríos. Le he dicho que es normal, que probablemente ellos quieran hablar más que ella misma, pero que quizás tienen miedo de hacerle daño. Le he dicho que aunque sea difícil  uno aprende a no llorar por el que no está. El tiempo me ha enseñado y sobre todo me ha hecho ver muchas cosas que mi madre me enseñó casi sin quererlo. Como le he dicho a Begoña, con la enfermedad que padeció, mi madre me enseño a ser valiente y que lo más importante en los malos momentos es no asustar a tu gente. Nunca más hablaré con tristeza sobre mi madre. Es más, ahora se me llena la boca de palabras de orgullo hacia ella.

No sé, esa llamada ha sido especial. Begoña me ha dicho que le he parecido una persona increíble, y que mi madre estaría orgullosa de su hijo. He colgado y me he sentido feliz, orgulloso de ello. Aun me dura esa sonrisa. Fíjate tú que hasta me ha ayudado a estar más tranquilo en mi colaboración semanal en Radio Euskadi. Ha sido bonito, muy bonito.

[icon name=music] Steve Harley – Make Me Smile (Come Up and See Me)

  1. Pixelillo, leer este tipo de posts hacen que, aunque lo intuía, te diga: qué grande eres, chavalote.

    Soy ese tipo de lectores voyeurs que están, que se pasan por aquí, pero que no dicen nada. Salvo cuando sale del alma.

    Para que luego digan que los blogs están de capa caída…

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