Cosas que nunca entendí

Ayer leí este titular en la versión digital de El Correo de Álava:

La Policía acumula 288 bicicletas sin dueño

La policía local de Vitoria tiene en sus almacenes 288 bicicletas que desaparecieron en su día de una tienda o sencillamente fueron robadas a su dueño. Casi 300 bicicletas muertas de asco en un almacén.  Que ocupen sitio ni me va ni me viene, pero me jode mucho leer que la justicia obligará a achatarrar un tercio de ellas. ¿Qué significa esto? que cerca de 80 bicicletas serán destruidas por orden de la ley. 300 bicicletas en una ciudad como Vitoria, que tiene 230.000 habitantes, que prefiero no pensar en lugares como Madrid y Barcelona.

Nunca entendí la necesidad de destruir este tipo de cosas. No quiero decir que este material se pueda vender, porque la verdad es que no me gustaría conseguir ningún tipo de lucro con ello.  Pero, ¿Por qué no donarlas a algún tipo de obra social? vale que en Vitoria tenemos un servicio gratuito de alquiler de bicicletas, ¿Pero por qué no las entregamos a una ONG? yo que se, para África, para la comunicación de los médicos del África subahariana, o sencillamente para los jóvenes de una aldea recóndita. Sea cual sea su destino, me parece mejor algo así a tener que fabricar chatarra con ellas.

Otra cosa que nunca entendí es la necesidad que se tiene de destruir material falsificado. Hombre, si es un bolso de Louis Vuitton, puede que no sirva de mucho, pero por ejemplo, un chándal puede ayudar a mucha gente sin recursos. Calzado, ropa interior o de vestir, abrigos… puede que no pasen los tests de calidad, pero si que resguardaran del frío a muchas personas, por ejemplo.

¿No podemos hacer algo para que esto cambie? Desde aquí me gustaría invitar a la corporación municipal de mi ciudad a buscar alternativas a la destrucción de esas bicicletas. O mejor dicho, invito a cualquier grupo político representado en el gobierno local de Vitoria a que intente trabajar en darle dueño a estos objetos. Todo menos destruir material útil. Ya entregamos autobuses a muchos países en vías de desarrollo, ¿Por qué no un puñado de bicicletas que nadie ha sabido reclamar?

Igual he hablado demasiado y no es posible, pero bueno…

  1. Es simple, el sistema siempre tiene un plan de actuación. Y cuando las leyes definen cosas como “qué hacer con los bienes confiscados” pues tenemos un plan generalizado para cualquier bien confiscado, lo cual provoca este tipo de gilipolleces. Es un problema de difícil solución porque siempre habrá alguna cosa “lógica” que no se podrá hacer porque la ley no lo permite. Esta es una de ellas. Para la policía lo mismo son esas 300 bicicletas o los 2000 chandals falsos Adidas que 500Kg de marihuana.

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