Pensamientos en voz alta

Miedo a abrir la boca

No sé por qué últimamente me cuesta mucho compartir reflexiones, ideas, problemas,… con los demás. Es cierto que durante muchos años fui una persona terriblemente introvertida. Quienes me conocieron siendo un crío descubrieron a un Alberto tímido, con muchos miedos a su alrededor. Con la llegada de la edad adulta y las responsabilidades (e internet, ojo) me abrí poco a poco, llegando a compartir prácticamente cualquier episodio de mi vida. Cualquiera que leyese mi blog o mi Twitter sabía qué me pasaba, cómo me sentía, cuál iba a ser mi siguiente proyecto.

Pero de un tiempo aquí eso ha cambiado. Hoy me cuesta mucho decir lo que pienso y siento. Me cuesta decir si me siento bien o mal, si tengo un problema o si deseo hacer algo. Me cuesta plantear ideas, planes, proyectos, pensamientos,… y la verdad, no sé por qué. Ya no hablo de reflexionar en Twitter, donde cada vez me mojo menos por diversos motivos que no vienen al caso. Hablo de mi vida en general.

Creo que debería plantearme usar el blog como un punto de expresión en el que debería compartir ideas no sé si diariamente pero si de forma recurrente. Desde siempre me he sentido cómodo escribiendo, y creo que este blog, que ya tiene 14 años de vida y que me ha acompañado en tantos momentos importantes de mi vida puede serme útil para abrirme de nuevo.

Voy a intentar volver al blog. Hacer de éste un diario abierto al mundo. Puede que esta idea caiga en saco roto, pero es lo único que se me ocurre. A día de hoy me siento mejor escribiendo mis sentimientos que compartiéndolos usando mi voz. Vivo una época apática que quizás se esté extendiendo más de lo que quisiera. Habrá que inventarse algo para poder darle la vuelta.