Adiós 2017

Hasta siempre, 2017

Se acaba el año. Como buen blog personal de la vieja escuela, toca escribir un artículo que resuma mis últimos 365 días. He querido mantener esta tradición por tres razones. La primera, porque me sirve para revivir este blog casi inactivo. La segunda porque me sirve para recordar tanto lo bueno como lo mano, y esto me servirá para ver las cosas con más perspectivas.  La tercera, porque este diario online sirve, en cierta forma, como unas memorias públicas.

2017 ha sido un año complicado. No puedo decir que haya sido un año horrible, pese a que ha tenido etapas terribles. Arrancó en Berlín, donde volví con muchas ilusiones y proyectos y acaba en Vitoria, casi sin fuerzas pero al menos con una sonrisa. Ha sido un año de varias alegrías y unas cuantas tristezas, con altibajos, pero que acaba con cierta calma.

En el terreno profesional, ha sido un buen año. Ha sido mi quinto año como profesional de las redes sociales. He aprendido muchas cosas, pero sobre todo me quedo con una sensación. Creo que ha llegado mi etapa de madurez en mi sector.  Ya en 2016 arranqué con mi proyecto más serio y complejo. Éste ha ido evolucionando a lo largo de este año hasta convertirse en una experiencia gratificante. Puede que en ocasiones se haya convertido en algo duro de gestionar, pero mi entorno y las facilidades que me ha puesto éste han sido suficientes para sacar adelante todas las acciones. Despido un año en el que he firmado algunas de mis mejores creatividades o ideas,  algo que me llena de orgullo (y satisfacción).

En lo personal, ha sido un año complicado. A medida que el año avanzaba se fueron juntando fracasos de diversos tipos. Éstos se fueron juntando hasta crear una mole pesada que acabó por arrollarme a finales de verano. Algo, llámalo depresión o tristeza, se apoderó de mí durante unas semanas. Toqué fondo por primera vez en muchos años.

Por suerte, una visita a mi amada Barcelona me ayudó a ver luz al final del camino. Ese viaje, que al comienzo me daba mucho miedo, se acabó convirtiendo en el mejor remedio para mi tristeza. Conocí a varias personas que me ayudaron a ver las cosas con otra perspectiva. A partir de ahí, las aguas se fueran calmando. Dejé de ver las cosas de una forma tan oscura. El trabajo me ayudó a salir adelante.



Este 2017 acaba estable. Me encuentro en una especie de encrucijada. No sé si esta montaña rusa subirá o volverá a bajar. Sólo sé que quiero ver el siguiente movimiento. Me siento optimista. 2018 viene cargado de retos, de aventuras y nuevas experiencias. Puede que no esté en el mejor momento de mi vida, pero tengo vía libre para llegar a ese punto.

Me despido dando las gracias, especialmente para aquellas personas que han estado ahí a lo largo del último año. Amigos y amigas que me han ayudado y apoyado en los buenos y en los malos momentos. Estoy seguro de que sin vuestro apoyo no hubiese llegado a donde estoy hoy. Gracias de corazón por ayudarme a encontrar la felicidad. Ojalá todos vuestros deseos y los míos se vuelvan realidad en el próximo año.

Un fuerte abrazo.

Alberto Cabello Mayero ‘Pixelillo’

PD: La foto que he elegido para este post es una de mis favoritas de este año. La saqué en el viaje a Barcelona que he mencionado. 2017 también ha sido el año de la fotografía en mi vida. Podéis ver algunas de las mejores instantáneas que he capturado en mi Instagram.