Apatía

Cuando se vive sin felicidad

Si te soy sincero, no sé cómo empezar este post. Quizás lo mejor sea listar algunas cosas que quiero decir en voz alta. Hace tiempo que vivo frustrado. No soy feliz, pero tampoco me siento realmente triste. Vivo en un estado de apatía que poco a poco se va adentrando más en mi rutina.

Vale, admito que esto no es una novedad. He venido con este cuento en más de una ocasión. Sin embargo, lo de esta vez es algo diferente. Después de un periodo de estabilidad emocional, poco a poco todo se ha ido moviendo, cambiando o viniéndose abajo. Un aura agorera y triste se ha apoderado de mi interior, y aunque intento no exponerla públicamente, ésta sigue ahí.

Hoy vivo sin ningún tipo de ilusión. Vivo por inercia, porque es lo único que puedo hacer. Donde los fines de semana son iguales o más grises que los días de labor. Donde me veo algo solo, aunque no sea así. Y sin estar realmente triste, no me siento feliz.

¿Que por qué te cuento esto? porque necesitaba expresarlo, ya fuese aquí, delante de todo el mundo o en privado. Te lo cuento porque sé que es el primer paso para intentar cambiar las cosas. Aceptar el problema y buscar un camino hacia la solución.

¿Qué haré ahora? seguir caminando. Sé que todo empieza y termina. Que todos mis males y mis tormentas acabarán desvaneciéndose tarde o temprano. Que el futuro nos traerá nuevos retos, Hoy es el día en el que vuelvo a gritar “No me encuentro bien” junto a un “Voy a salir de ésta”.Puede que me falte un abrazo, cumplir un sueño o viajar. O una hostia. Tarde o temprano volveré a verlo claro.

Gracias por estar ahí.