Hasta los huevos de Venezuela

Estoy hasta los huevos de Venezuela. Bueno, en realidad estoy hasta ahí de que el centro de la actualidad en mi país sea ése. Estoy cansado de abrir un periódico, escuchar la radio o las noticias en televisión y que este país latinoamericano se lleve tanta atención. Está claro que la situación actual en Venezuela es delicada. El Gobierno parece una auténtica casa de locos. La oposición tiene gestos y detalles que, de no ser por el contexto en el que nos situamos, rozarían lo peligroso en algunos casos. Mientras tanto, buena parte del país pasa hambre, apenas tiene acceso a la energía y tiene serios problemas en cuanto a consumo se refiere. Sin embargo, y con todo el respeto, me resulta injusto que acaparen el interés mediático de España.

En los últimos meses, buena parte del discurso político de nuestro país se ha centrado en Venezuela. Tenemos a varios partidos que supuestamente respaldan o no se posicionan en contra del Gobierno de Nicolás Maduro. Por otro lado, están la otra parte de los partidos de centro y derecha, que se posicionan frente al chavismo y apoyan a la oposición venezolana. A medida que nos vamos acercando a estas nuevas elecciones generales, Venezuela está consumiendo más y más páginas y minutos en los medios.

Datos, datos, datos…

¿Por qué? No es un gran mercado. En 2014, las importaciones desde Venezuela supusieron 1400 millones de euros. Ese año, el total de nuestro país ascendió a 342000 millones. Exportamos 500 millones de euros a Venezuela del total de 299000 millones. Vaya, resulta que no dependemos mucho de Venezuela. Quizás sea por el número de venezolanos y venezolanas que hay en este país. Pero mirando los datos oficiales de 2014, este país ocupaba el puesto 25 en la lista de países con mayor número de habitantes residentes en España, Apenas 50000 de los 5.100.000 de extranjeros y extranjeras en nuestro país nacieron en la tierra bolivariana.

Según el Plan de las Naciones Unidas para el Desarrollo, un 18,3% de la población venezolana vivía bajo el umbral de la pobreza en 2008. Un dato alarmante y preocupante, pero países como Turquía o Rusia alcanzan el 30%, Perú está en el 38%, Nicaragua en el 47%y El Salvador o Guatemala rozan el 50%. Tampoco resulta ser el país más pobre de Latinoamerica. Madre mía, aquí falla algo. Vaya, si no no hay tanto venezolano en España, ni es un mercado muy potente, ni es el país más pobre de la zona, ¿Por qué les damos tanto eco? Después de investigar y navegar entre tanto dato, se va confirmando mi opinión: hablamos de Venezuela porque hay a quien le interesa mucho este discurso.

Hablamos de Venezuela porque…

Si analizamos las voces más críticas al Gobierno de Venezuela, nos encontraremos a más de uno/a que, en caso de tirar de hemeroteca, saldrá fotografiado y sonriente con alguno de los líderes de ese “régimen”. El fallecido Hugo Chavez tuvo guerra dialéctica con muchos políticos españoles, pero también hubo épocas en las que todos eran amigos. Sin embargo, toda esa clase política rechaza aquellos hechos. Les ocurre más o menos lo mismo que ha ocurrido con las negociaciones con ETA. Todos hablaron con los asesinos, buscaban la solución y se posicionaban como salvadores de la libertad. Hoy, quien habla con una persona de la izquierda abertzale (que no con ETA) está apoyando al terrorismo sanguinario de este país.

Creo que interesa hablar de Venezuela porque es un recurso fácil y barato. Mientras hablamos de Venezuela, no se habla de corrupción nacional, ni del desempleo o de los problemas económicos del país. Es mejor gritar que en Venezuela hay una pseudodictadura a tener que explicar a los españoles unos recortes ya pactados con la UE a semanas vista de unas elecciones. Es más fácil fotografiarse en Venezuela con los líderes de una oposición que con el presidente de una Comunidad Autónoma elegido democráticamente. Y si no te sale nada con Venezuela o nadie te quiere allí, siempre podrás hablar de las pitadas al himno. O de las esteladas.

En España se habla de Venezuela porque es un recurso ideal para evitar problemas mucho más importantes. Así se evitan discursos que seguro sacarían los colores a la gran mayoría de nuestros y nuestras políticas. Además, es un recurso para el bien común, porque resulta ser un ataque político contra un único frente en las próximas elecciones. A eso añade que la práctica totalidad de la prensa de tu país te apoya, porque sabe que mientras tú ganes, todo seguirá igual de bien (para ellos). Les da lo mismo si en 2016, el indice de pobreza en África sigue superando el 60% en la gran mayoría de países. Les da lo mismo los conflictos que puede haber en el resto del mundo. Gritan por la locura de Nicolás Maduro mientras callan por la de, por ejemplo, Teodoro Obiang. Un régimen que se mantiene en Guinea desde 1979. Tampoco nos sorprende cuando más de uno de los detractores del chavismo se fotografiaba con personajes como Gadafi.

¿Cómo acabará esto?

¿Hasta cuándo va a seguir la polémica venezolana? ¿Qué recorrido le queda a este país latinoamericano en nuestra actualidad informativa? La respuesta es incierta, pero la resolución de ésta se podría dar junto a los resultados electorales del 26 de junio. Si la unión entre Podemos e IU obtiene unos buenos resultados, está claro que el discurso podrá recrudecerse hasta límites insospechados. La propaganda puede resultar un arma magnífica para el desgaste de las fuerzas políticas. Si por el contrario, este proyecto naufraga electoralmente, es comprensible que se enfríe el discurso.

Aquí también pueden entrar en juego otros factores importantes. Los posibles pactos o cualquier tipo de problema que salpique a las fuerzas que hoy usan el recurso venezolano ayudarán a la continuidad de todo esto. Sin embargo, lo que cada vez se ve más claro es el uso tan partidista y poco serio que se le está dando a un problema serio dentro de una sociedad de más de 30 millones de habitantes. Personalmente, me parece un insulto cómo la política española está usando el mal de un pueblo para no tener que dar la cara por los suyos propios. Dicen que en la guerra todo vale, pero cada día tengo más claro que también es aplicable a la política.

Actualización 23:33: Una persona llamada Rafa me informa de un dato de pobreza más reciente, que sitúa el índice al 30% en el año 2013. Dato: Banco Mundial. ¡Muchas gracias!

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