Gracias, Javi

De pequeño quería ser periodista. Que cosas, un niño introvertido y tímido que soñaba con ser reportero, con ponerse delante de un micro o una cámara y contar lo que ocurría en el mundo. Mi vida no siguió el camino de mis sueños, aunque he intentado crear atajos hacia él. De ahí que tenga un blog o que acabase siendo jefe de prensa de un club deportivo.

Si hay un medio que me encanta, es la radio. Tiene algo, no sé, una magia que me encanta. Desde pequeño la escucho, y desde pequeño soñé con salir en ella. Debía eliminar mi timidez para ello, y me puse a trabajar en ese sentido. Poco a poco he ido derribando barreras, y hoy ya no soy el niño timido de antaño.  Ya sólo faltaba tener una oportunidad, y llegó de la mano de un gran profesional. Hace mas o menos un año, Javi me escribía y me invitaba a colaborar en Radio Euskadi. El sueño se hacía realidad. Evidentemente dije que si, y empecé a ser colaborador habitual de Graffiti.

Cada vez que entraba en directo, un cosquilleo me invadía de pies a cabeza. Unos nervios preciosos que jamás olvidaré. Era colgar el teléfono y desear que llegase la semana siguiente para disfrutar de ese mundo. Por desgracia, mi cabeza me jugó una mala pasada. Una tormenta se apoderó de ella y trajo una oleada de tristeza. Ese mal se llama depresión y consiguió que dijese que no a un sueño. Se lo expliqué a Javi, que lo comprendió y me agradeció mi colaboración. No hubo malas palabras, mas bien todo lo contrario.

Meses mas tarde, ya en verano, en mi cabeza lucía el sol. Los males se habían ido, o al menos ya no existía esa inestabilidad. Un día estaba haciendo la compra cuando volví a recibir la llamada de Javi. Quería que volviese a la radio, a su radio,  a Radio Euskadi. Un par de días más tarde, le llamaba y le daba el si definitivo. Durante dos meses, todos los miercoles he tenido una cita con la radio en compañía de un grupo de personas encantadoras.  Esta tarde hemos despedido la sección para siempre. Javi deja la casa, o mas bien le invitan a abandonarla. Una casa que es grande y preciosa por profesionales como él. Lo echarán de menos, lo sé, pero será culpa suya.

Sólo puedo tener palabras de agradecimiento hacia Javi.  Si algún día tengo un hijo, podré decirle que su padre cumplió un sueño por culpa de un navarro con un sentido del humor increible. Un profesional como la copa de un pino. Muchas gracias por darme la oportunidad de disfrutar de la magia de la radio, Javi. Te cierran un capitulo, pero no el libro. Este capitulo ha sido grande, pero nada como los que se avecinan. Y como yo, contarás con la ayuda de muchas personas a las que les has alegrado el día, la semana o la vida.

Muchas gracias por todo, don Javier.

03/09/2014.

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