5 reflexiones que siempre acaban en bajón

    1. Ya no eres un crío: Un día eres un adolescente de 18 años, vividor y loco. La próxima vez que reflexionas sobre tu vida te encuentras con veintimuchos, atado ya a una vida llena de ataduras.  Ya no puedes cometer tantas locuras, ni eres tan inmune al alcohol. Tienes resacas, las palizas deportivas te duelen más, tu frente se hace más grande, trabajo, pareja, hipoteca… vamos, que te haces mayor. Tarde o temprano llega el día en el que te das cuenta de ello. Un día doloroso, por cierto. Sales de fiesta y hay gente a la que le sacas casi una década, o los niños de un colegio te llaman “señor” a la hora de pedirte que les devuelvas el balón que se les ha escapado del patio del colegio. Vale, ya paro.
    2. Las mujeres también van al baño: Si amigos, es una forma bonita de decir que las chicas también se tiran pedos. Y lo peor: CAGAN. ¿No te lo crees? Ya, es difícil de imaginar. Las ves tan perfectas, tan guapas, tan frágiles, tan polvorientas… y de repente, un día te enteras de eso. Van a cagar, usan papel higiénico y se manchan el culo como tú. ¡El culo! Ese objeto de deseo sirve para lo mismo que el tuyo.  Hay un antes y un después tras la primera vez que reflexionas sobre esto. Aun me cuesta aceptar que las mujeres no son perfectas en ese ámbito. A su favor diré que no son como tus amigos, que se tiran un pedo, rebotan las paredes de tu casa y aun hay que darles la enhorabuena por tal gesta.
    3. Tus padres follan: Otra reflexión que casi hace que tengas que necesitar ayuda de un profesional. Llega un día en el que dejas de ser un crío y te da por filosofar sobre esta vida. De dónde venimos, a dónde vamos, te empiezan a gustar las mujeres, te fijas en ellas, acaban siendo objetos de pensamientos perversos y de repente ZAS, te das cuenta de que tú mismo  eres fruto de eso, del sexo. Y llegas a esa conclusión, y visualizas la realidad: tus padres follan. O al menos follaron. Y eso es algo demoledor, brutal para tu mente. Y a partir de ahí vienen las preguntas, entre ellas la temida “¿Y lo seguirán haciendo?”. A partir de ese momento, todas las noches es una tensión insoportable. Ruido que escuchas, ruido que activa tu cabeza. Ves sexo sin desenfreno donde no lo hay.
    4. Tus pintas de hace diez años eran vergonzosas: Claudia Schiffer, Karl Lagerfeld, Carmen Lomana… da igual quién seas, que coges tus fotos del pasado y siempre pensarás: “vaya pintas llevaba hace diez años”. Puede que hoy seas el más moderno de Malasaña, pero en 1999 eras un jodido heavy con mallas y camisetas de los Maiden. O puede que ahora uses corbata y trajes de 700 euros, que en el 95 gastabas chándales de Pryca. Hazme un favor: coge un álbum de fotos antiguas y obsérvate.  Después de eso querrás quemar el álbum para no dejar evidencias. Es triste, pero cierto. Hoy te ves a la moda y en diez años te verás como un  puñetero arlequín. No falla nunca.
    5. Tarde o temprano morirás: Esto es una hijaputez, pero es una realidad. Un día morirás, como lo haré yo y lo hará el resto de la gente. Como te dije en el punto anterior, llega un momento en la vida en el que te pones filosófico y te preguntas de dónde vienes, pero también llega el día en el que te preguntas a dónde vamos. Y vamos a morir. Todos, sin ningún tipo de excepción   Puede que sea dentro de mucho o poco tiempo, pero acabarás criando malvas. ¿A que acabas de pensar en ello y te ha dado bajón? Ah, se siente.

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