Con un par (por @OlgaAnderez)

Pese a que yo esté de vacaciones, este blog no para. He pedido que varios amigos  escriban cada día un post en él. Hoy es el turno de @OlgaAnderez, que nos trae un post sobre algo que le ocurrió hace unos meses.

Siempre he sido un poco torpe, sí, así directamente. Siempre voy llena de marcas, heridas, golpes… Cada vez que se cae algo, o se oye un ruido, ya nadie pregunta quién ha sido, todos lo dan por hecho. Incluso hay gente que me llama “Pepe Viyuela”, así que supongo que con eso os podéis hacer una idea…

Que a nadie le sorprenda si digo que me he hecho 8 esguinces de tobillo, 1 de rodilla, 1 cervical, 1 rotura de muñeca y 1 rotura de dedo de pie (creo que no me dejo nada).

Hace ya un tiempo me caí de la ducha, sí “de” la ducha, fui a coger la toalla, me resbalé… y toma ostión!!! Pleno invierno, en mi baño hace frío recién amanecida, así que me suelo encender un calefactor de esos pequeños eléctricos, que tienen resistencias. Yo lo recuerdo todo a cámara lenta, vosotros echarle un poco de imaginación. Voy a coger la toalla, el pie se me va para atrás, y la cabeza, por su propio peso, para delante. Obviamente, gana la cabeza. Yo vi como mi cabeza iba directa hacia el inodoro, pero tuve suerte y cayó en el hueco entre este y el bidé. “La retaguardia” no tuvo tanta suerte… fue directa hacia el calefactor… calefactor eléctrico encendido, contra cuerpo mojado… sí, se fue la luz en toda la casa. Como era invierno, no entraba luz de fuera, por lo que tuve que coger la toalla, salir chorreando al descansillo para encender la luz y poder ver los automáticos dentro de mi casa. Que si en ese momento llega a salir algún vecino, me imagino las explicaciones que debería haber dado por estar con una mini toalla y chorreando en mitad del pasillo, así de buena mañana… Finalmente consigo encender la luz, vuelvo al baño… imaginaros el panorama: la cortina de la ducha arrancada, la barra caída, el radiador, obviamente, roto, salpicaduras de sangre por unos cortes en los pies (todavía no he conseguido saber con qué me corté), con lo escandalosa que es la sangre con el agua… vamos que más que mi baño parecía el de Pete Doherty. De repente, empiezo a notar un escozor en mi culo, tal cual, me miro en el espejo y me veo una marca del calefactor que consistía en  una quemadura de cinco rallas, igualito que si Freddy Krueger me hubiera metido mano. Así que allí estaba yo llena de cortes, magulladuras y quemaduras… y mi chico durmiendo.

A media mañana me llama él por teléfono y le digo “me he metido una esta mañana que ni te imaginas” y me contesta “sí, ya lo he oído” “¿Perdona? ¿Lo has oído y no te has levantado?” “Es que me he despertado con el golpe, y me he quedado escuchando, y como he oído que seguías haciendo ruidos, pues me he dado cuenta que estabas bien, y he seguido durmiendo” “Y si esos ruidos que tú oías hubieran sido mis últimos estertores?” “Bueno, es que tú ya sabes que yo soy muy respetuoso con mis horas de sueño”.

Así, con un par.

 

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