Entrevista exclusiva a Naranjito

Su éxito murió el día que terminó el mundial de 1982. Con apenas 28 años es uno de los prejubilados más jóvenes de nuestro país. Hoy hablaremos de Naranjito, uno de los personajes más carismáticos de nuestra cultura. No ha sido fácil encontrarle, lleva años recluido en el barrio madrileño de Carabanchel. Tirando de contactos y con mucha suerte llegué a conocerle. Tras horas pidiéndole una entrevista, Naranjito finalmente accedió a ésta.

Pregunta: 28 años y aún le llaman por su diminutivo…

Naranjito: Es que si me llaman Naranjo suena a Mónica, y no se qué es peor.

P – jejeje veo que nunca ha perdido el humor.

N – ¡Pero tutéame, copón!  bah, a estas alturas de la vida uno rie por no llorar.

P –¿Una naranja andaluza? ¿No hubiese sido más lógica una aceituna?

N – ¿Tú te imaginas una mascota que se llame Aceituno y represente lo positivo de este país? ¡Y que le hubiesen dibujado con boina, no te jode!

P – ¿Cómo fue la infancia de Naranjito?

N – Pasable. Soy hijo único en una familia de clase media, no me puedo quejar, la verdad. Tuve mis amigos en el colegio, pero no fue una época bonita. Joder, ¡que era una Naranja de casi un metro de altura! pero bueno, salí adelante como pude. Me llevaron al instituto, allí la cosa fue a peor, pero echándole valor acabé saliendo de aquellos años.

P – Bueno, llega 1982 y con él, el mundial de fútbol. ¿Cómo te dijeron que iba a ser la mascota de ese evento?

N – Bueno, yo por aquel entonces estaba haciendo la mili en Melilla. Mi madre, que era una santa, me apuntó a un concurso que sacaron para seleccionar a la mascota. Y bueno, no hubo mucha competencia, era o un caniche, o un jerbo o yo, y la verdad, una naranja tiene mas carisma que esas dos mascotas. Porque mira, un perro dando volteretas es gracioso, pero ver a una naranja hablante es algo impactante. Vamos, que ni el LSD. Total, que gané, firmé el contrato hasta fin de obra y nada, se acabó.

P – ¿Nada que destacar de aquellos días?

N – Nada.

P – ¿En serio?

N – A ver, fueron los mejores momentos de mi vida. Durante un mes era el que partía el bacalao en este país. Ni Gonzalez, ni el rey, ni dios, ¡yo! pero cuando acabó todo aquello me quedé más tirado que nada. Y bueno, he ido viviendo de los ahorros, de algunos royalties del merchandising y de chanchullos varios.

P – ¿Y su mujer?

N – ¿Clementina? ¡Una zorra! se casó conmigo por interés y me dejó sin un clavel. Una hija de puta como un templo budista. Y más puta que las gallinas.

P – ¿Cómo es que ha acabado en Carabanchel? si mal no recuerdo, naciste en Sevilla…

N – Porque me enamoré de una chiquilla muy maja, vendí todo lo que tenía en Sevilla y me vine a Madrid. Vivíamos por Moncloa, pero acabé en Carabanchel tras mi segundo divorcio.

P – Tú siempre has tenido fama de pagafantas…

N – Tú eres un cachondo, mamón.

P – ¿es cierto que usted es el padre de algún miembro del reparto de Los Fruitis?

N – Nada, esa es una leyenda urbana. Un cachondo que empezó a decir eso. Y ya sabes cómo es este país con el cachondeo. Además, ¿tú viste muchas naranjas en aquella serie? ¡Pero si sacaron un cactus antes que a una naranja! te confieso que me presenté al casting, pero cantaba mucho la edad. Era como los de Al salir de clase, sólo que mas gracioso y sin patas de gallo.

P- ¿Cómo te llevaste con las otras mascotas de este país? con Cobi, por ejemplo.

N – Cobi siempre fue un tipo cojonudo, pero se le fue todo de las manos. Mucho dinero, la bebida, las mujeres, la droga… pero pese a todo un tipo genial. Mi paisano Curro era otro cantar. También era un viva la virgen, pero era especialito, ya sabes a lo que me refiero. Se creía especial, con un ego más grande que la Giralda. Una pena que ya no esté entre nosotros, pero bueno…

– ¿Y como se presenta el futuro?

N – Pues negro, hijo, negro, porque no tengo ni un clavel. El cabronazo de Aznar nos prometió una paga, a mí y al Cobi, pero yo aun no he visto ni un céntimo. ¡Con lo que yo he sido! y luego también estaba lo de Madrid ciudad olímpica. Me presenté para ser la mascota, pero me echaron a las primeras de turno. Yo que me decía: mira que soy un emblema del país, de los gafapasta, del vintage… pues nada, oyes. Por otro lado, mejor. Ya ves como ha acabado todo eso…

P – ¿Qué echas de menos de aquellos días de gloria?

N – Llegar al Bernabeu y ser el puto amo.

P – ¿Eres madridista?

N – 16 años abonado, pero la crisis acabó con eso.

P – Oye, ¿tú que clase de naranja eres? ¿De zumo, guachintona?

N –  A ver, ¿Cuantas naranjas parlantes conoces?

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¿Ideas para la siguiente entrevista? ;-)

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