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A mediados del año pasado, allá por el mes de Junio creo recordar que conocí a Salinger. Ana, una amiga me recomendó “el guardián entre el centeno”, un clásico de la literatura americana moderna. En un viaje de ida a Barcelona, el que tuve que hacer para ver a los AC/DC recuerdo haber estado casi todo el viaje frente a ese libro. Prácticamente me leí todo el libro, la verdad no es que sea extenso. Poco a poco me enamoró la historia, que era simple y sencilla como una vida. De ahí el encanto del libro al menos para mí.En apenas 3 o 4 sentadas me terminé el libro, algo muy raro en mí puesto que soy de lectura relajada.

Hoy, a eso de las siete de la tarde y vía Twitter he recibido la triste noticia de la muerte de J.D. Salinger. Según lo he leído me he acordado de ella, y antes de retuitear la noticia se la he dado a ella por Messenger. No nos ha afectado, pero si que ha hecho lo que le habrá pasado a mucha gente hoy, nos ha vuelto a rememorar ese libro que leímos tiempo atrás.Iba a usar una frase del libro, pero creo que no podría encontrar ninguna sin releerlo. Por eso utilizare a modo de titulo esa exclamación que tanto usaba Holden Caulfield, el personaje principal de la historia.

En el día de la muerte del escritor americano recomiendo su obra más conocida, una historia simple como antes dije pero esencial en la literatura del siglo XX. Descanse en paz, señor Salinger.

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