Camino a la Final Four (Madrid 2008 Final Four parte I)

Comenzaré a contaros mi fin de semana por Madrid sin daros valoraciones finales, para eso ya tendréis entre hoy y mañana otro post mas interesante y jugoso. Mientras deberemos empezar por el comienzo de toda esta apasionante aventura.

El viaje comienza a las 4 de la tarde del viernes. Recien comido de una forma express y tras haber trabajado siete horas me subo al autobus dirección Madrid. En el autobus apenas hay sensación de Final Four, la mayoría de aficionados ya ficionadas baskonistas llevan ya varias horas disfrutando de las calles de la capital, la mayoría por la zona vieja de Madrid tapeando y preparandose para el partido mas importante de la liga para el Tau hasta el momento. Al llegar a Burgos parto con camiseta en mano al baño para así poder cambiarme la que llevo puesta del Hard Rock por una camiseta de calentamiento del Tau de años atrás. Gracias a esto conozco uun par de chicos que como yo han tenido que estudiar o trabajar hasta ultima hora y que deberán correr como hice yo para ver el encuentro de su equipo. El viaje los hacemos pendientes del resultado de la primera semifinal, en esos momentos la juegan Montepaschi y Maccabi y el resultado varia cada varios minutos. Nos vamos intercambiando la información que recibimos y finalmente me confirma uno de ellos que serán los judios los que jueguen la final.

Ya estamos en Madrid y las cosas comienzan a ponerse claras, hemos llegado con tiempo y mucho se deben torcer las cosas como para que no nos de tiempo para llegar al palacio de los Deportes en 35 minutos. Dejamos las maletas y con bufanda, bandera y camiseta de Mickeal puesta ya salimos pitando a la Final Four.

Primer contacto con el ambiente y sorprendido, cientos de rusos, miles de israelies y muchisima gente en la plaza de delante del pabellón. Veo un gentío enorme delante de la puerta principal y me pongo mas nervioso aún, mi mano tiembla casi de los nervios por entrar ya y disfrutar de aquel espectaculo que se presenta impresionante. Accedo al pabellon y comienzo a flipar como un crio, aquello no es un polideportivo cualquiera, es sencillamente precioso, grande y comodo. Una llamada y por fín me fundo en un abrazo con mis dos amigos que ya llevan unas cuantas horas en sus localidades. Yo sólo observo y me asombro cada vez mas de la afición y del momento que estoy viviendo. Desde luego la Euroliga acertó con su slogan: devoción, eso es lo que sienten todas las personas que como yo hemos viajado mas o menos para ver estos partidos.

Comienza el partido y la afición del Tau comienza tambien a dejar sonrojada a la del CSKA. Somos varios miles los que nos hemos acercado a Madrid y nos estamos dejando la voz para animar a nuestros jugadores. El partido comienza bien y seguirá así hasta el tercer cuarto. A partir de aquí viene cuando el CSKA sacó sus galones de equipo poderoso y sin haber brillado verdaderamente logró una victoria frente a un Tau que no supo o pudo plantarle cara. Claves de una derrota: el desacierto en el exterior y en la linea de tiros libres, Splitter llegaria a meter solo 2 de 7 intentos, algo que no puedes hacer nunca y menos en una semifinal de Final Four. Otra clave que quedo reflejada es la falta de jugadores que lleven el peso de la responsabilidad. El Baskonia carece de uno o dos jugadores que sepan lo que es echarse el equipo a las espaldas o que sepan brillar en momentos importantes, es un hecho que Splitter jugó un buen partido pero no es una estrella, así como Racocevic o Prigioni, necesitamos un nuevo Scola, Calderon o Nocioni y eso viene o con mucha suerte o con mucho dinero.

Desanimados salimos todos del pabellón de la Calle Goya, esta se llena de autobuses que llevaran a los judios a sus hoteles mientras que los baskonistas tiramos o bien de pierna o bien de metro que es mas nuestro. Nos vamos a cenar y es allí donde ocurre uno de los momentos mas significativos de nuestro viaje.

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