¡dale gas!

“hoy ha muerto mi madre”. Así comienza la breve pero intensa novela “El extranjero, de Albert Camus. Yo no puedo naturalmente hablar y decir algo tan… imponente, pero voy a desahogarme entre estas lineas un poco.
Hoy las cosas han cambiado. Hoy hemos funcionado de otra manera, de la forma en la que actuan el 90% de la población, y he dejado de actuar como el antiguo Capi. Es curioso que normalmente decimos: “conozco a esta persona””sé como atcua”entiendo su funcionamiento”. A todos y todas las que piensan así, hoy sólo me sale decir: ¡JA!, que os creéis eso! La cosa es que mi propia mente hoy me ha demostrado que nisiquiera nos conocemos a nosotros mismos, y que cada día nos sorprende más. Creía que me conocía, y es algo incluso lógico, quien sino uno mismo para conocerse mejor, pero parece ser que nunca dejamos de tener novedades acerca de nuestra mente. Posiblemente será que a la medida que maduramos las pequeñas cosas de la vida nos parecen mas insignificantes, y por eso les perdemos el respeto, y decimos lo que hay de forma mas sencilla. Pero yo creo que es al contrario, aprendemos y valoramos mas nuestras palabras y comentarios, así que guardamos las palabras bonitas para los buenos momentos, así como las malas para sus respectivos.
Nadie entenderá lo que cuento, pues no es mi intención contar mis sucesos de hoy, simplemente necesitaba explayarme escribiendo, y debido a que estos días no lo había tocado, me parecía idoneo que todos viesen como son mis pensamientos. Ha sido un día extraño, gris y pasable, pero el pequeño suceso del que hablo ha hecho tambalear pilares de la normalidad. Sencillamente curioso, ha sido el capi contra la pared, ahora o nunca, había que hablar…
y se habló…
(3.25am, mañana mas y mejor). Capi

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